El esquiador medio que conozca las pistas patagónicas pero que visita por primera vez Las Leñas, suele experimentar dos nuevas sensaciones. La primera es vivir por unos días en una neta aldea de montaña exclusiva para esquiadores y snowboardistas, con la nieve a la puerta de varios hoteles -con la posibilidad que -con deslizamiento de patinador- pone en las estaciones de partida de telesillas y lift de arrastre direccionados hacia dos valles que se abren a diestra y siniestra. Son 15 medios de elevación que abastecen a tres decenas de pistas. La segunda sensación es que aún no siendo un experto bajamontañas, quien trepa por la seguid...