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Tras los pasos de San Martín
Cuatro lugares en los que pueden verse las huellas del Libertador en nuestro país. En Buenos Aires, Santa Fe y Mendoza puede enhebrarse el turismo con la historia de nuestra independencia. El general José Francisco de San Martín y Matorras vivió la mayor parte de su vida fuera de la Argentina: permaneció largos años en Europa y recorrió Chile y Perú, llegando hasta Ecuador. Por ello no son muchos los sitios históricos en nuestro país que se relacionan con su presencia personal.
Estatua ecuestre en Buenos Aires.
Plaza y monumento:  La plaza parque que lleva el nombre del Libertador en Buenos Aires, en su época situada en las afueras de la ciudad, es uno de los lugares que más se corresponden con su nombre. Porque en este amplio solar San Martín formó y adiestró a sus granaderos. Era un área apropiada para las ejercitaciones de sus jinetes, y de ahí que se la usara como acantonamiento militar en los albores de la República. Más tarde, el hermoso paseo público adquirió notoriedad cuando, en 1862, se erigió allí el monumento ecuestre en su memoria. La estatua fue colocada sobre el pedestal en 1910 y evoca al episodio ocurrido en la cuesta de Chacabuco. San Martín mira hacia el oeste, es decir, en dirección a la cordillera de los Andes, que atravesó varias veces para desterrar a los españoles de Chile y Perú

Convento de San Carlos en San Lorenzo.
Febo asoma:  El 3 de febrero de 1813, ya con algunas tropas alistadas, San Martín sostuvo en San Lorenzo (Santa Fe) el épico combate en que las fuerzas independentistas criollas rechazaron al invasor español. San Martín disponía de 125 hombres de su regimiento de Granaderos a Caballo. Aun habiendo trascurrido casi dos siglos, el epicentro de aquellos hechos históricos se mantiene casi tal cual. Aunque renovado, se conserva el convento San Carlos Borromeo donde San Martín durmió en vísperas del encuentro armado.  Se halla a unos doscientos metros de la barranca del Paraná, 25 kilómetros al norte de Rosario, sobre una alta barranca. Justamente, este hecho es lo que algunos historiadores cuestionan: ¿por qué el enemigo trató de desembarcar donde los acantilados son más abruptos?  Hoy puede visitarse el claustro, incluso la celda, y recorrerse el ámbito donde tuvo lugar este histórico hecho de armas con catorce bajas de parte de los patriotas y cuarenta muertos en las filas realistas. Entre los soldados caídos de San Martín hubo también un extranjero oriundo de los Pirineos. La epopeya se ha perpetuado en la música con la Marcha de San Lorenzo, cuyo texto comienza: ?Febo asoma?. Fue el único hecho de armas liderado por San Martín en suelo argentino.

Réplica de las instalaciones de El Plumerillo.
El Ejército Libertador: Donde mayor actividad desarrolló San Martín fue en Cuyo: San Luis, donde reclutó tropas; Mendoza, donde las adiestró y equipó; y San Juan, por cuya cordillera cruzó a Chile. El sitio donde se realizaron los preparativos para el cruce fue El Plumerillo, por entonces un paraje en los suburbios de Mendoza, pero actualmente situado cerca del aeropuerto del mismo nombre. De las instalaciones no quedó ni rastro, ya que todo era precario. Pero las autoridades hicieron una réplica del sitio muy bien lograda, que es recomendable visitar. Hay barracas, cañones, hornos, fogones y todo lo que existía en vísperas de la gran travesía. Sin embargo, el exponente más importante en Mendoza relacionado con la epopeya del Ejército de los Andes es el monumento levantado a comienzos del siglo XX en el cerro de la Gloria.

Monumento al oeste de Tunuyán.
El regreso:  San Martín atravesó los Andes en reiteradas oportunidades, sea por el paso de los Patos, sea por Uspallata y el paso Iglesia-Bermejo (donde hoy se yergue el Cristo Redentor), o bien por el Portillo Argentino.  Sobre este último itinerario se ha emplazado un hermoso monumento evocativo recordando el lugar donde el héroe de Yapeyú habría descansado de su fatigosa cabalgata volviendo de Chile a la Argentina. Fue en 1823 a su regreso de su entrevista con Bolívar en Guayaquil. El monumento se encuentra unos 33 kilómetros al oeste de la ciudad de Tunuyán, justo en la boca de la quebrada al Portillo Argentino, de donde se prosigue por el portezuelo de los Piuquenes y finalmente se llega a Santiago de Chile. Fue realizado por Luis Perlotti y muestra al héroe sin su uniforme, sino vestido como simple viajero con capote y sombrero de ala ancha. Es un lugar tranquilo y agradable donde descansar, conocer el piedemonte de la cordillera de los Andes y disfrutar de algunos recreos cercanos

Federico Kirbus por Federico Kirbus
Desde el punto más profundo de América, 108 metros debajo del mar, hasta los pasos de montaña más altos; desde los desiertos más estériles hasta las yungas: durante medio siglo Federico Kirbus, con su esposa Marlú, ha transitado el país en busca de los sitios más recónditos sentando las bases para el moderno turismo de aventuras en procura de lo que él llama "ni fácil, ni imposible".
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