 Especiales
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Perlas del río Uruguay Gualeguaychú, Concepción del Uruguay, Colón y Concordia se alinean cual alhajas en un collar en 250 kilómetros en la ribera del río Uruguay. Gracias a sus termas, paisajes y lugares históricos merecen un recorrido fuera de la temporada estival que viven a causa de sus fiestas, playas y carnestolendas. |
A 250 kilómetros de Buenos Aires por la Ruta Nacional 14 se encuentra, más próxima a Buenos Aires, la ciudad de Gualeguaychú, caracterizada por los carnavales en el estío y por los hermosos parques y lugares para la vida de camping durante todo el año. Sin embargo, dos actividades lúdicas poco conocidas que se practican en esta ciudad son la pesca deportiva, con pejerreyes de muy buen porte, de mayo a septiembre, sobre el río Uruguay, frente al camping Ñandubaysal; y el turismo histórico, presente en la casa de José Álvarez, el periodista que a comienzos del siglo XX se hizo famoso como Fray Mocho, nombre de la calle donde se encuentra hoy la casa-museo; o, hablando de escritores, la casa donde vivió, entre 1862 y 1872, el poeta Olegario V. Andrade.
Otras obras son mojones históricos del casco, como la Azotea de Lapalma, casa con el mirador que saqueó Giuseppe Garibaldi, y la Casa de Haedo, actualmente la más antigua del pueblo que se conserva en pie y ya convertida en museo. El antiguo puente sobre el río Gualeguaychú es otro frecuente motivo para la fotografía. Tierra de caudillos: Concepción del Uruguay, Ochenta kilómetros más al norte se encuentra otra ciudad injustamente relegada al verano en la mente de muchos turistas. Si bien los balnearios de Itapé y Banco Pelay son excelentes playas de río, Concepción del Uruguay es una de las localidades de la Mesopotamia que más ha preservado la historia en sus casas y museos. Se encuentran en pie muchas construcciones antiguas, como la Aduana en el barrio sur, ex zona portuaria. Más agradables al turismo pueden visitarse, a 33 kilómetros, el Palacio San José y, a solo cinco, la estancia Santa Cándida, ambos otrora propiedad de don Justo José de Urquiza. Dentro del casco se destacan el museo de historia citadina Delio Panizza, la casa del caudillo Francisco Ramírez, que es la más vieja de la ciudad (1793) y funciona como museo, la casa que Urquiza mandó construir para sí y que nunca llegó a habitar pues murió asesinado en su palacio cuando aún no estaba terminada (actual sede del correo), y, por fin, el Colegio fundado en 1849, instituto de excelencia donde estudiaron ilustres argentinos, como los ex presidentes Julio Argentino Roca y Arturo Frondizi. El antiguo puerto Colón: Originalmente Colón, a 35 kilómetros al norte de Concepción, fue el puerto de la colonia San José, que el año que viene cumplirá 150 años. El empuje de la zona se lo dieron los colonos suizos, franceses e italianos, que nunca supusieron que hoy día el turismo la hiciera tan famosa. La Fiesta Nacional de la Artesanía convoca a decenas de miles de visitantes todos los meses de enero, al igual que sus campings y playas sobre el río Uruguay. De esta serie de ciudades sobre la costa este de Entre Ríos, Colón es la única que posee un hotel cinco estrellas.
La belleza del río puede contemplarse desde la Costanera Gobernador Quirós, cuyo nombre también honra a un parque de exuberante vegetación y gran colorido con otra vista muy linda al río. Las termas son visitadas durante todo el año, pero especialmente durante los meses frescos y fríos, al igual que las de la vecina ciudad de Villa Elisa, antaño centro de concentración de inmigrantes del Valais.
Cuarenta kilómetros más al norte y siempre sobre la Ruta Nacional 14, a la altura del pueblo Ubajay, se encuentra el acceso a lo que es un poco mal llamado el Palmar de Colón. Pero esto ya merece comentario aparte. Concordia pintoresca: Íntimamente relacionada con la pesca del dorado y con sus termas, la ciudad de Concordia se encuentra a 120 kilómetros al norte de Colón, siempre por la troncal ruta 14. Desde 1979 las piedras que, en bajante, permitían cruzar caminando el río Uruguay quedaron bajo una enorme masa de agua, el embalse Salto Grande. Hoy día puede visitarse el complejo con su sala de máquinas, e incluso funciona un trencito turístico que une Concordia con su vecina Salto por medio de la presa. También se ha aprovechado el lago para la práctica de deportes náuticos y como centro de camping agreste y relax en la zona de Ayuí.
En un día en Concordia puede recorrerse el Parque San Carlos con las ruinas del castillo histórico, levantado en 1888 por el acaudalado Eduardo de Machy, empresario francés que viajó a estas tierras para velar por los negocios de su padre. En esta mansión, tres décadas más tarde que de Machy la abandonó en 1891, descansó el piloto Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, cuyo avión había capotado en un terreno vecino. El famoso escritor se inspiró en este episodio y esta ciudad para escribir algunas de las páginas de su novela Tierra de hombres.
También Concordia tiene varios lindos museos, un intenso comercio debido a que es la segunda ciudad en importancia de la provincia de Entre Ríos, y un paseo costanero donde se congregan muchos jóvenes y familias los fines de semana a sostener una tradición bien mesopotámica: matear.
Hilvanar estas cuatro ciudades para recorrerlas puede requerir no uno, sino de dos a cuatro días. Hay toda clase de alojamiento, buenos restaurantes y, sobre todo, mucho para descubrir. La Ruta Nacional 14 es la columna vertebral del paseo que sostiene un tránsito intenso, sobre todo de camiones, pero se encuentra en excelente estado.
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por Federico Kirbus Desde el punto más profundo de América, 108 metros debajo del mar, hasta los pasos de montaña más altos; desde los desiertos más estériles hasta las yungas: durante medio siglo Federico Kirbus, con su esposa Marlú, ha transitado el país en busca de los sitios más recónditos sentando las bases para el moderno turismo de aventuras en procura de lo que él llama "ni fácil, ni imposible". |
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