 Especiales
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Árboles con historia En el interior del país, como sucede en muchas partes del mundo, algunos árboles tienen que ver con la historia, ya la de conquistas y próceres como la de la vida cotidiana, de nuestro país. Aquí presentamos cuatro casos de plantas con tradición que merecen que el viajero presuroso se detenga unos instantes para la reflexión. |
Viejo y puntano: Cerca de la Villa de Merlo, San Luis, en Piedra Blanca, además de hermosos paisajes y un clima especial, se encuentra el Algarrobo Abuelo. Diversas fuentes le adjudican entre quinientos y ochocientos años. Esto significa que, al menos, está allí desde que Colón descubrió el continente americano. Se encuentra en tierras que pertenecieron a la familia Agüero, uno de cuyos descendientes fue el poeta Antonio Esteban Agüero, que le dedicó unos hermosos versos en donde lo llama "Algarrobo natal, Señor y Padre" y "Abuelo de barbas vegetales".
El predio se encuentra a unos quince minutos del centro de Merlo en dirección norte, y para llegar se atraviesa un pequeño bosque de algarrobos más chicos, por senderos. La copa del "Abuelo" tiene fácilmente unos veinte metros de diámetro. Hay servicios sanitarios y la entrada es gratuita.
El 18 de junio de 1970 falleció el vate Agüero. Las autoridades de San Luis dispusieron que ese día fuese declarado Día del Árbol Provincial (el algarrobo), por lo que visita en esa fecha encontrará algunos homenajes a este vegetal en la figura de uno de sus más antiguos representantes. En Córdoba: "El general Quiroga va en coche al muere" escribió Jorge Luis Borges. El 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco, cerca de la antigua posta de Sinsacate, al norte de Córdoba, fue asesinado por una partida al mando de Santos Pérez. Se trata de una hondonada suave donde cuesta darse cuenta de por qué la eligieron para armar una emboscada. Un viejo algarrobo recuerda el lugar donde fue ultimado el caudillo riojano.
Para llegar, el viajero que va hacia el norte por la RN 9 debe tomar, diez kilómetros más allá de Jesús María, un camino de tierra de unos seis kilómetros señalado por un cartel indicador.
Al tan común algarrobo lo bautizaron con ese nombre los españoles, pues lo encontraron parecido al algarrobo europeo; en el habla vernácula se lo llama taco. De tronco grueso, ramas retorcidas y copa frondosa siempre verde, puede llegar a los quince metros de alto. Es tolerante a sequías y salinidad elevada. Sus flores son amarillas y pequeñas, y su fruto mide hasta treinta centímetros de largo. Las semillas dentro de la vaina se secan y se utilizan para hacer una bebida alcohólica llamada aloja, otra bebida analcohólica conocida como añapa, y también para moler los granos y obtener harina para producir una especie de pan dulzón denominado patay. Otro algarrobo: La abundancia de algarrobos y su resistencia a diferentes climas lo convierten en el árbol histórico más común en el nordeste argentino. En Purmamarca, se encuentra un ejemplar que, en rigor, se le llama "milenario". Y casi lo es, porque ha cumplido algo como 670 años. Esto se comprobó por el método de la dendrocronología, que es la forma científica de determinar la antigüedad de los árboles contando los anillos del tronco.
Puede vérselo en la plaza del pueblo, frente a la venerable iglesia y en diagonal con el antiguo Cabildo, con el Cerro de los Siete Colores al fondo
A Purmamarca se llega por la RN 9 desde el sur luego de recorrer 65 kilómetros desde San Salvador, y tres más por la RN 52 que conduce al paso de Jama. Este añoso árbol tiene una altura de catorce metros y su copa, un diámetro de 32 metros que da sombra a casi toda la plaza. La palmera melliza de San Juan: En la intersección de General Acha y Cereceto, en el barrio Concepción, a pocas cuadras del centro de la capital sanjuanina, puede observarse una curiosidad vegetal: una palmera de dos brazos. Según investigaciones recientes solo hay tres ejemplares tan extraños como esta Washingtonia robusta: uno en la isla Mauricio y dos más en España. Es un árbol conocido como palmera californiana y se lo observa típicamente en la ornamentación de las ciudades del Mediterráneo europeo. El nombre que le atribuyó el científico Wendland honra al primer presidente de los Estados Unidos, George Washington. No se adapta a ambientes cerrados y tiene un rápido crecimiento, conociéndose ejemplares que superan los doscientos años. Si va a San Juan, entonces, inclúyala en su city tour o consulte a las agencias receptivas, muchas de las cuales la ofrecen en el circuito urbano de turismo.
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por Federico Kirbus Desde el punto más profundo de América, 108 metros debajo del mar, hasta los pasos de montaña más altos; desde los desiertos más estériles hasta las yungas: durante medio siglo Federico Kirbus, con su esposa Marlú, ha transitado el país en busca de los sitios más recónditos sentando las bases para el moderno turismo de aventuras en procura de lo que él llama "ni fácil, ni imposible". |
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