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Quienes la conocen afirman que La Poma (Salta), en el de por sí hermoso valle Calchaquí, es el pobladito más encantador de la comarca. Aunque en realidad coexisten dos localidades del mismo nombre separadas apenas por mil pasos; la una hija legítima de la otra.
A comienzos del siglo XX La Poma era un centro comercial importante del noroeste argentino, porque por aquí pasaban y se abastecían las tropas de animales que se arriaban hacia Chile, por el tremendo Despoblado que se decía, esto es, la Puna. También había industrias caseras, como la preparación de licores, el cultivo de alfalfa y la elaboración de velas y quesos de cabra.
Una noche tormentosa, era la víspera de Navidad de 1930, de improviso se mezcló entre los truenos de una tormenta veraniega un ruido más estremecedor aún: fue un terremoto que hizo, primero, temblar los edificios de La Poma y luego los de muchas localidades de Salta y Jujuy. Numerosas viviendas se desplomaron, con la consecuencia de 36 muertos, casi la mitad de la población estable. También la modesta capilla se desplomó y, al precipitarse la espadaña, se rompieron las dos campanas.
Pero los pomeños, aunque golpeados, no estaban dispuestos a darse por vencidos. Al poco tiempo comenzaron a levantar otro pueblo, unos ochocientos metros más hacia el sur, llamado hoy La Poma Nueva.
En La Poma Vieja remendaron las casas que quedaron, y apuntalaron los muros con arbotantes de piedras y adobes para que los más tozudos siguieran viviendo. Hoy es un pueblo fantasma y especie de museo al aire libre. Cerca de aquí vive Eulogia Tapia, la famosa pomeña de la canción folclórica.
La Poma Nueva, en cambio, tiene hoy hostería, comedor, escuela, iglesia y un polideportivo. Quien se apresta a cruzar el abra del Acay (4.895 metros de alto) siguiendo por la Ruta 40, pasa por fuerza por La Poma, la Vieja y la Nueva. Y todos se detienen para maravillarse ante tanto romanticismo de esta remota localidad del valle Calchaquí.
La soñolienta Poma se halla a orillas del aún joven río Calchaquí, a tres mil metros sobre el mar. Dista 170 kilómetros de la ciudad de Salta, por Chicoana y Payogasta. Una escapada que vale la pena.
Ah, los dos pueblos contiguos tienen el mismo código postal.