 Estancias
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Asado, galopes y piscina en La Bamba de Areco Es una estancia cuya historia arrancó hace 175 años y más contemporáneamente fue la primera en abrir su tranquera al turismo rural. Está a 123 kilómetros de la City porteña, a un paso del pueblo bonaerense más tradicionalista que recluta una legión de plateros y artesanos gauchescos. Para inolvidables días de campo ofrece desde cabalgatas hasta una buena piscina, asado, agasajos de pulpería y hospedaje que incluye una habitación en la torre, mirador que fue encierro de la Camila O'Gorman de ficción en la película que evocó su tragedia. |
Para quienes eligen el turismo de estancia durante la temporada de verano, se les recomienda hacerlo en establecimientos de campo que tengan la suficiente antigüedad como para que sus parques gocen de una frondosa arboleda, y sus cascos preserven de los aprietes de la canícula con sus antiguas y sólidas construcciones. Si a la vez el establecimiento de campo cuenta con una buena piscina, la elección estará definida. Esas condiciones las cumple sobradamente La Bamba, con la ventaja de su larga experiencia en la atención personalizada y servicios destinado a los consumidores de este tipo de turismo. Es que con tranquera de acceso sobre un antiguo camino que unía San Antonio de Areco con Zárate, conserva las cualidades que la erigieron en pionera en aceptar huéspedes a manera de hotelería de campo, a 123 kilómetros de la Capital Federal. Ricardo Aldao (fallecido en 1998) fue quien forjó el aprovechamiento de su estancia en el recreamiento y participación de las costumbres que imperaron en la vida de las primitivas estancias. Y lo hizo para diseñar el perfil de confort y servicios que fundaron este fenómeno turístico nativo. Las actividades agropecuarias, la alimentación, entretenimientos y movilidad de estancieros, domadores o simples peones rurales, se compatibilizaron con la buena vida no tan de campo y los refinamientos y el confort más urbanos y muchas veces rumbosos. De esa simbiosis surgió un producto que tiene diversas variables en el mercado oferente. En La Bamba permanece el mantenimiento de todos los servicios y calidades iniciales en sus mejores rasgos y aún crecieron para permanecer todo el año a disposición de los turistas, ahora en manos de la experimentada Isabel Aldao, hija de Ricardo. Se llega por la autopista del Acceso Norte (un peaje) y Panamericana, ramal a Pilar y su continuación como RN 8 (con peaje en Solis, Km. 102) hasta su kilómetro 110. Allí, poco antes de San Antonio de Areco, el cruce de la ruta provincial 41 se toma a la derecha por ocho kilómetros donde se abandona el pavimento en el cruce con la vieja ruta provincial 31 que se toma a la derecha flanqueando al aeroclub local. Se recorren los últimos siete kilómetros y, a la derecha, aparece la entrada de La Bamba. Bajo una avenida interna se enfrenta al casco. Es imposible no dejarse ganar por sensaciones de antaño irradiadas desde la antigüedad de las rejas que protegen el patio de la casona principal, o por las farolas y un aljibe casi colonial. El diseño del casco principal es una reliquia arquitectónica típicamente de la época -en su forma original erigido en 1832-, con un mirador justificado en tiempo de malones y una generosa galería a donde asoman los inmensos y enverjados ventanales. Si bien fue restaurado y reciclado en 1940, se respetaron sus formas esenciales de cuando fue una atalaya aventajada a unos quince kilómetros de un pueblo marcadamente tradicionalista: San Antonio de Areco. Esa proximidad le proporciona desde su actual funcionalidad turística, muchas posibilidades de paseos alternativos enriquecedores, siempre que los hospedados se reserven un mínimo de media jornada para visitar el museo tradicionalista Ricardo Güiraldes, la pulpería La Blanqueada, el viejo puente de Concolocorvo, los talleres de todo tipo de artesanos, en especial los plateros, sobadores de cuero, y una muy surtida cantidad de locales propicios al acopio de souvenires. La estancia conserva doscientas veinte hectáreas de una originaria superficie mayor, y mantiene una frondosa arboleda en no menos de una quincena de hectáreas. Su capacidad de hospedaje es de una docena de habitaciones dobles, varias en suite, algunas en el casco principal y otras en apacibles anexos. La torre que corona la edificación es una habitación muy singular, con básico confort, baño y 360 grados de horizonte a disposición. Ese mirador tuvo un destino dramático pero transitorio, por haber sido el presidio de ficción de Camila O'Gorman antes de ser fusilada (en 1848) por quienes consideraron sacrílego su enamoramiento con el curita del Socorro Uladislao Gutiérrez (el lugar fue usado para muchas escenas del film "Camila" de María Luisa Bemberg). La decoración y las antigüedades -también sirvieron para "Las cosas del querer II"-, consiguen una ambientación inigualable. La suite principal tiene su pomposa cama matrimonial coronada por un dosel y frente a la cómoda que perteneció al mobiliario de Bernardino Rivadavia. Entre los acopios con historia también se conserva un hogar chimenea que perteneció al general Julio A. Roca, a tono con la decoración con armas antiguas y cuadros de época. La tradición oral asegura que en esta estancia pernoctó un muy joven Carlos Gardel en gira de guitarreadas y canciones. Precisamente la música, las canciones y hasta el baile del folklore nativo, suele coincidir en algunos fines de semana, pero casi siempre anima el pasaje en la pulpería Don Ricardo, un anexo que Isabel Aldao agregó a los servicios placenteros del lugar y en memoria de su padre. Las cabalgatas y los paseos en sulky conviene realizarlos en horarios en que la temperatura no mortifique a los animales. El amanecer y los atardeceres resultan propicios para el birdwatching. La piscina, claro, es el refugio de los adoradores del sol. El aperitivo que preludia los suculentos asados, siempre abastece empanadas y vino, así como los pastelitos con dulce son infaltables a la hora de la merienda. Una síntesis de los servicios y contactos se encuentra en la página 342 de la última edición impresa de la Guía YPF. Las reservas se obtienen en el teléfono (02326) 45-6293 o por correo e-mail labamba@fibertel.com.ar.
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