Escapadas
Donde todo comienza
Pocos conocen dónde se inician las rutas argentinas que parte desde la capital del país. Un monolito simbólico esconde este secreto de las entrañas porteñas.
Monolito del Kilómetro Cero.
Siempre hay un comienzo, como inexorablemente existe un final. Ocurre también en el caso de cualquier camino o, en este tema específico, de las principales vías troncales que nacen todas en la plaza Lorea, frente al Congreso Nacional. Allí, un bloque con diversas inscripciones en bajo relieve marca el inicio de las rutas nacionales (RN) que arrancan en Buenos Aires para llegar, algunas, a los extremos más remotos del país. Son ellas las RN 1, 2, 3, 5, 7, 8 y 9. Pero ese punto de partida en dicha plaza, diseñado por el arquitecto Alfredo Dubourg y esculpido por los hermanos José y Máximo Fioravanti e inaugurado el 5 de octubre de 1935 por el entonces Presidente de la Nación, Agustín P. Justo, es solo una referencia simbólica. Porque las distancias lineales de las carreteras, a efectos de contabilizar los kilómetros, se inician, en cada caso, en la avenida General Paz, o bien en un puente sobre el Riachuelo. La RN 2 tal vez sea la más popular y conocida, pues une la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la añorada Mar del Plata; mide exactamente 403 kilómetros hasta el acceso a la ciudad balnearia. Solo la RN 1 se aparta de este esquema, pues nace en la Terminal de Ómnibus de Retiro y termina después de 55 kilómetros en las cercanías de Tolosa en las afueras de La Plata. La más extensa de las vías troncales que se originan en Buenos Aires es la RN 3 que finaliza al cabo de 3.091 kilómetros en Lapataia, al oeste de Ushuaia, Tierra del Fuego. El Kilómetro Cero de los Caminos Nacionales, inspirado en partes por la columna del Miliarum Aereum de la antigua red vial del Imperio Romano, acaso sea el monumento menos llamativo de cuantos se exhiben en Buenos Aires, pero a la vez el más significativo. Se encuentra en la intersección virtual de Rivadavia e Hipólito Irigoyen con la calle Montevideo. Más que una escapada para conocerlo: una cita de honor para cualquier viajero empedernido para saber dónde comienzan todo.

Federico Kirbus por Federico Kirbus
Desde el punto más profundo de América, 108 metros debajo del mar, hasta los pasos de montaña más altos; desde los desiertos más estériles hasta las yungas: durante medio siglo Federico Kirbus, con su esposa Marlú, ha transitado el país en busca de los sitios más recónditos sentando las bases para el moderno turismo de aventuras en procura de lo que él llama "ni fácil, ni imposible".
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