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Turismo Aventura
Trekking y mountain bike en el paraíso
A las bellezas rampantes del Parque Nacional Los Glaciares se puede acceder a pie o a pedal desde El Chaltén para deslumbrarse frente a los colosos Fitz Roy y al Cerro Torre. También se puede andar a caballo
En bici frente a los cerros Torre y Fitz Roy
Desde la Capital Nacional del Trekking, como llaman a El Chaltén, el pequeño pueblo santacruceño, se emprenden las mejores y más recompensadas caminatas en medio del más fascinante muestreo del inventario de bellezas planetarias, a 220 kilómetros de El Calafate y su aeropuerto y transportes varios desde allí mismo y desde Río Gallegos.Para quienes ya aman y practican trekking, conocer esta comarca del Parque Nacional Los Glaciares en la provincia de Santa Cruz se hace ineludible.No están exentos de imitarlos los adictos al mountain bike o bicicross, en especial aquellos grupos de extranjeros que se adhirieron a la moda de invadir el Cono Sur a fuerza de pedal. Pero para los turistas de paso y con tiempo, lo mejor es experimentar caminatas por tres circuitos reducidos y bellos que se hacen sin fatiga, y sin excusa posible: no tener equipo adecuado se soluciona alquilándolo en El Chaltén, donde conviene hospedarse (ver nota Turismo de Aventura II).

Glaciar del cerro Torre, desafío de alpinistas
Siempre se organizan grupos y hasta se pueden contratar guías experimentados. Estos circuitos menores, que no demandan más de una hora de ida, están, además, suficientemente señalizados, carecen de grandes desniveles y enseguida ponen en medio de una naturaleza con vegetación, arroyos, cascadas y vuelos de cóndores, águilas y pequeños halcones.Estas caminatas menores con excelente cosecha fotográfica, parten del Centro de Visitantes, y en un caso arriban al Mirador de los Cóndores. Allí, además de las montañas circundantes, se disfruta de una agradable vista del pueblito y del valle del río Las Vueltas. Si se opta por ir al Mirador de las Águilas, para lo cual hay que desviar desde el camino del anterior objetivo, una corta recorrida da la posibilidad de avistar el lago Viedma, la bahía del Túnel y el cerro Pirámide. La tercera opción de corto recorrido es caminar 3 kilómetros desde El Chaltén por la ruta provincial 23 en dirección a Laguna del Desierto y desviar por un sendero que lleva al Chorrillo del Salto, que a pesar de medir solo 12 metros, es un lugar apacible, ideal para el descanso y con el único decibel de la cascada.Los circuitos mayores demandan más esfuerzos, mejor equipamiento y buena información. También es posible contratar alguno de los muy buenos guías de la región y encaminarse hacia la mole de piedra y hielos de 3.348 metros que primitivamente los aborígenes la llamaron Chaltén (montaña que humea, en lengua aonikenk) y en 1877 Francisco P. Moreno la rebautizó Fitz Roy. De estar en buen entrenamiento, en ritmo de trekk se llega a Laguna de Capri, primera etapa sin dificultades, pero luego siguen exigencias mayores que premian a con el arribo a la Laguna de los Tres, después de cuatro horas de caminata iniciada en la avenida San Martín del pueblo.

Glaciar del cerro Torre, desafío de alpinistas
Hay pocos panoramas que puedan impresionar tanto como la laguna, el glaciar Fitz Roy y la mole de piedra homónima por detrás, paredón que se intentó escalar desde 1937 (expedición alemana). Pero su cumbre virgen la obtuvo en 1952 la expedición francesa comandada por Lionel Terray y que costó una vida: la del alpinista Jacques Poincenot arrastrado por el río Fitz Roy y cuyo nombre quedó perpetuado en la aguja que flanquea a la izquierda del Chaltén ? Fitz Roy, mirando desde el naciente. El 16 de enero de 1965 logran su cumbre los argentinos José Luis Fonrouge y Carlos Comesaña.Grupos de guías suelen publicitar sus excursiones de trekking al cerro Torre, en dos o tres jornadas de marcha, cruce en tirolesa por sobre el río Fitz Roy, y travesía con grampones del Glaciar Grande para avistamientos fascinantes. En los relatos de fogón se evoca la dramática historia de dos alpinistas, el italiano Cesare Maestri y el infortunado austríaco Toni Egger, muerto tras hacer cumbre en 1959, triunfo puesto en duda (Maestri lo logró en 1970). En la región sobran historias de pioneros (Madsen, dinamarqués, Halvorsen, noruego) y bandidos (Asensio Brunel). Dicen que el andinista Gerardo Watzl contaba que Poincenot no fue arrastrado por el río sino que lo mató un estanciero que lo encontró con su esposa. Pero ninguno de los protagonistas sobrevive para desmentirlo.El Chaltén, está por la vida y la buena salud, cualquiera sean las historias del pasado. Hay circuitos para los ciclistas y también se estilan cabalgatas en la zona. Se recomienda visitar la región en verano hasta un poco entrado el otoño, e informarse sobre equipamiento y entrenamiento.

Francisco N. Juárez por Francisco N. Juárez
Periodista y editor de publicaciones nacionales durante cuatro décadas, ex montañista y todavía esquiador, escribió para La Nación sobre esquí -turismo y deporte- durante veinte años. Fue dirigente de la FASA -la federación afín- y fundó dos revistas de esquí. Creador de los cursos de esquí y carreras para periodistas, fue requerido para asesoramientos invernales por autoridades turísticas nacionales y de provincias.
Francisco N. Juárez

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