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Estancias
Sosiego y golf en El Potrerillo de Larreta
Cabalgar por sus cuatrocientas treinta hectáreas serranas y hospedarse en el confortable casco que el autor de La gloria de don Ramiro erigió en parte de lo que fue una vastedad jesuítica -luego propiedad del virrey Liniers-, es un privilegio accesible especialmente codiciado por los amantes del golf. Su espléndida cancha de 18 hoyos, se complementa con canchas de tenis de polvo de ladrillo y la refrescante piscina. Las comidas de platos caseros con toque gourmet, se asisten con una ponderable bodega.
Casco de estilo español y conventual
Esta estancia ocupa parte de un valle cordobés donde en la segunda mitad del siglo XVII pastaba el ganado vacuno y mular de lo que Leopoldo Lugones llamó -en ponderado ensayo- el ?imperio jesuita?. Un ejemplar de ese texto se atesora en la biblioteca del Museo Larreta, ex residencia porteña del dramaturgo y diplomático argentino Enrique Larreta, quien no casualmente compró en 1918 lo que fue el potrerillo de la estancia jesuítica que basó el surgimiento de Alta Gracia, Córdoba. Tampoco es casual que el casco que erigió, luzca el mismísimo estilo español de su residencia, el hoy museo y centro cultural en el barrio de Belgrano. Pero el casco es una réplica del convento de San Bernardo de Salta. Por esa razón son referencias históricas las que hoy llevan al portal de la estancia Potrerillo de Larreta si se sigue desde el Tajamar e Iglesia de Alta Gracia, el curso del arroyo Paredones.

Vista a punto de aterrizar en el resort & country club
Los turistas empedernidos que aprecian el valor agregado de la historia, en este caso aprecian saber que esta estancia jesuítica ?que abarcaba el potrerillo para las pasturas- fue adquirida en 1810 por Santiago de Liniers, donde residió cinco meses hasta que rebelado contra la Primera Junta encabezó la contrarrevolución que culminó con su fusilamiento. Ahora, a cuatro kilómetros de Alta Gracia, a cuarenta minutos de la capital cordobesa y algo más desde su aeropuerto, en la estancia El Potrerillo de Larreta aguarda el silencio y la paz de una extensión serrana de más de 400 hectáreas a cuyo frente está nada menos que un nieto de Larreta, el arquitecto Ignacio Zuberbühler quien comanda el equipo que brinda una refinada atención personalizada. Fue quien habilitó el casco de dos plantas como hostería y a sus diez habitaciones con hogar y bucólico paisaje de la serranía circundante, agregó el confort de aire acondicionado frío/calor, telefonía DDI y TV satelital. Es un resort y country club abierto los 365 días del año ?con helipuerto- en donde el carácter rural se limita a cabalgatas por el perímetro de la estancia se desarrolló una cancha de golf que basa el anexado country cuyo club house funciona a la vera del hoyo 9.

Cascada del muy protegido hoyo 7 de par 3
Vale la pena un fin de semana largo que con vuelo al aeropuerto Pajas Blancas de la ciudad de Córdoba, se puede combinar desde allí el vuelo de quince minutos con el helicóptero de El Potrerillo hasta el destiño soñado tras sobrevolar las sierras y finalmente detectar desde la altura, los verdes fairways, los greenes y el arroyo que enlaza a los nueve  primeros hoyos. Basta aterrizar e inmediatamente estar listos para salir del tee de hoyo 1. La cancha es de 18 hoyos, casi todos con cuatro y cinco diferentes tees de salida para emparejar los niveles de juego. Es par 71 y sus 7150 yardas de recorrido son de un inmejorable atractivo panorámico y de un diseño desafiante. De entrada, el hoyo uno de par 4 exige un tiro que debe sobrepasar dos amenazantes bunker para colocar la pelota en el centro del fairway. Los peligros de boggie se compensan con una paisaje inolvidable como resulta el par 3 del hoyo 7 donde el arroyo flanquea a la izquierda y cruza a la derecha como umbral del green donde un salto de agua embellece una rinconada que puede endiablar al viento para que nadie se ilusione allí con un hoyo en uno.

El arroyo cruza frente al green del hoyo 8 de par 5
En el Potrerillo de Larreta, todo el mundo, -tenistas, jinetes, golfistas y placenteros consumidores del ocio naturalista y la tertulias crepusculares- coinciden en ponderaciones a la hora de sentarse a la mesa, porque el restaurante de la hostería dispone de un menú de cocina casera con definiciones gourmet de la chef Gabriela Zuzulich. Se puede recomendar la copa de camarones, el entrecot de estancia con panceta, morrón y papas noisettes, la trucha con hierbas y el salmón con puerros. A cuatro kiómetros, Alta Gracia ofrece otros esparcimientos, el museo de Liniers, la casa donde vivió y murió Manuel de Falla y hasta un casino. La estancia está a 40 minutos carreteros de la capital cordobesa y a 7 horas de Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Las reservas se pueden hacer al e-mail hosteria@potrerillodelarreta.com o a los teléfonos (03547) 439033 / 439034 y para turnos de salida para los 18 hoyos e información complementaria, al e-mail golf@potrerillodelarreta.com   

Francisco N. Juárez por Francisco N. Juárez
Fue redactor en Primera Plana (1965), editor de revistas nacionales y colaborador de decenas de publicaciones argentinas y del exterior, con diversidad temática, también para sus libros, la televisión y guiones de cine. Cofundó el suplemento turístico de La Nación, difundió el esquí y editó la primera guía de estancias.
Francisco N. Juárez

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