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  La elaboración del vino
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Tendencias y futuros

Como un punto de vista estrictamente político, el grupo consideró las posturas de la Oficina Internacional de la Viña y del Vino (OIV, con  sede en París) que es una especie de Naciones Unidas del vino. Desde el 2000 hasta el 2003, la presidencia de la OIV correspondió a un argentino, el licenciado Félix Aguinaga, mendocino y ex director del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). Uno de los temas de conflicto es el de las denominaciones de origen (DO- DOC- COCG) y las indicaciones geográficas (IG) que los principales países vitivinícolas europeos- Francia, Italia, España, Portugal- tratan de restringir a los productos de las zonas originales, descartando el uso que se hizo históricamente sobre todo en los países del Nuevo Mundo. Su sola mención explica perfectamente el celo europeo: Champagne, Cognac, Marsala, Jerez, Rioja, Oporto, etc.  Los países del Nuevo Mundo han estado usando en sus mercados domésticos estas denominaciones con distintas justificaciones, todas ellas atendibles. Dado que todo esto afecta de alguna manera el comercio internacional, es fuente de intensas negociaciones para lograr definiciones y/ o concesiones que eliminen trabas y faciliten el intercambio. La Argentina a través de sus autoridades y con el fuerte apoyo y asesoramiento del sector privado es actor de primera línea en los paneles de discusión ya que todos los compromisos y tratados a los que se arribe afectaran de alguna manera el futuro desarrollo agrícola, técnico y comercial de la actividad vitivinícola argentina. Estudios de mercado internacionales publicados en el 2003 indicaron que el consumo mundial de vino podría aumentar un 10% en los siguientes tres años, tanto por el aumento de la población  como por un crecimiento del consumo per capita en los países del primer mundo no productores de vino. El segmento mas dinámico del mercado seria el de los nuevos consumidores, aquellos que se acercan tentados por la publicidad y la moda. Pero también se vería impulsada con fuerza la demanda de vinos de precios medios-altos (cinco a diez euros la botella) por un sector económico activo que gusta de preocuparse por la calidad, las  novedades y la alta gastronomía. Este panorama permite concluir que las posibilidades de la industria vitivinícola argentina son excelentes, dado que están dadas las condiciones para un crecimiento tanto en el plano nacional como en el internacional. En resumen: los mercados existen y hay con qué complacerlos&  


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