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El vino y sus orígenes

El vino, como tantos otros descubrimientos en la historia de la humanidad, surgió por casualidad, y la naturaleza jugó un papel fundamental haciendo fermentar o transformar un jugo de uvas en lo que hoy llamamos vino, convirtiendo el azúcar del jugo dulce en alcohol.

 

El lugar y el momento en que esa transformación se produjo por primera vez es en rigor un misterio de los tiempos prehistóricos, aunque leyendas mitológicas, intentan dar explicaciones sobre este tema, más románticas y entretenidas que verificables. Coinciden así el relato bíblico de Noé y sus hijos entre los pueblos semíticos y las leyendas de Dionisio y sus seguidores en la mitología griega. También los egipcios dejaron evidencias de su gusto por el vino en jeroglíficos y dibujos realizados en templos y pirámides.

 

Geográfica y borrosamente podemos ubicar el área de origen del vino en los territorios que más o menos ocupan hoy Irak e Irán, con sus desplazamientos posteriores hacia el Oeste (Grecia) y hacia el Sur (Egipto), aunque con la imposiblidad de precisar tiempo y espacio.

 

Las evidencias más antiguas de la historia del vino con que se cuenta son algunas huellas de cultivos en la zona de la Antigua Mesopotamia que se remontan al cuarto milenio antes de Cristo y un ánfora del 3500 a.C. hallada en Irán.

 

Las civilizaciones griega y romana también dieron gran importancia al vino. Los griegos llevaron la producción a sus colonias del sur de Italia, mientras que los romanos cultivaron viñas en todo su imperio. Una vez que se pasó a elaborar con cierta constancia y seguridad, el vino fue acompañando la circulación de los pueblos y fue objeto del comercio primitivo, tal como lo probaron descubrimientos arqueológicos en el lecho del Mar Mediterráneo, donde se hallaron ánforas de vino, que en algunos casos todavía mantenían su contenido, en restos de antiguos navíos.

 

A lo largo del tiempo, de alguna manera, el vino se vinculó también con las religiones, y éstas a su vez promovieron su desarrollo, expansión y consumo. También en la medicina de esos tiempos el vino cumplió un papel, ya que se lo usaba para lavar heridas y como componente de pociones que pretendían tener efectos curativos.

 

Las migraciones pacíficas y el comercio, así como las invasiones y las guerras, llevaron a los pueblos y sus costumbres hacia el Oeste hasta chocar con el Océano Atlántico (denominación moderna), previo paso por el Mare Nostrum (actual Mar Mediterráneo).

 


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