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Tal vez los iniciadores se habían adelantado demasiado a su tiempo. Las dunas aún no estaban fijadas, y la arena avanzaba de manera implacable sobre el complejo hotelero hasta taparlo. Un par de tempestades arrasaron además la rambla, cuyos restos, debido a otro temporal, fueron redescubiertos hace como un lustro. En el Hotel Ostende, cubierto por los médanos movedizos y vuelto a ser habilitado, recalaron muchas celebridades. Una de ellas fue Antoine de Saint Exupery, autor del maravilloso El Principito; la habitación que ocupó aún se conserva. Como también se preserva gran parte de las instalaciones antiguas, la cristalería, los cubiertos y las porcelanas de las más finas traídas desde muy lejos hace tanto tiempo. Hoy día la ruta que conduce de Pinamar a Valeria del Mar pasa frente al vetusto hotel, donde hay una curva. No hay visitas guiadas, pero quien se aloja en el establecimiento puede ver en su interior algo del viejo esplendor que lo caracterizó. Actualmente ya se ha formado un extenso pero todavía tranquilo balneario marítimo en torno del hotel casi centenario.  |